lunes, 10 de diciembre de 2018

juan 3:5






                     ¿Enseña Juan 3:5 que el bautismo es necesario para la salvación?"

 
Como sucede con cualquier verso o pasaje aislado, discernimos lo que éste enseña, filtrándolo primeramente a través de lo que ya conocemos que enseña la Biblia sobre el tema en cuestión. En el caso del bautismo y la salvación, la Biblia es clara en que la salvación es por gracia a través de la fe en Jesucristo, no por obras de ninguna especie, incluyendo el bautismo (Efesios 2:8-9). Así que, cualquier interpretación que llegue a la conclusión de que el bautismo, o cualquier otra acción, son necesarios para la salvación, es una falsa interpretación. Para más información, favor de leer nuestra página web sobre ¿Es la salvación por fe solamente, o por fe más obras?

Juan 3:3-7, “Respondió Jesús y le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios. Nicodemo le dijo: ¿Cómo puede un hombre nacer siendo viejo? ¿Puede acaso entrar por segunda vez en el vientre de su madre, y nacer? Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios. Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es. No te maravilles de que te dije: Os es necesario nacer de nuevo.”

Cuando consideramos este pasaje, es importante notar en primer lugar, que en ninguna parte del contexto es siquiera mencionado el bautismo. Mientras que el bautismo sí se menciona más adelante en este capítulo (Juan 3:22-30), esto es en un lugar totalmente diferente (Judea, en vez de Jerusalén) y en una ocasión diferente a la conversación con Nicodemo. Esto no quiere decir que Nicodemo no estuviera familiarizado con el bautismo, ya fuera por la práctica judía de bautizar a los gentiles convertidos al judaísmo, o por el ministerio de Juan el Bautista. Sin embargo, simplemente leyendo estos versos en el contexto, no nos darían ninguna razón para asumir que Jesús estuviera hablando del bautismo, a menos que uno estuviera predispuesto, buscando encontrar dentro del pasaje una idea o teología preconcebida. El entender automáticamente que se habla del bautismo en este verso, simplemente porque se menciona el “agua,” es injustificado.

Aquellos que sostienen que el bautismo es necesario para la salvación, señalan que “nacer del agua” es la evidencia. Como una persona lo expuso, “Jesús lo describe y le dice claramente cómo – naciendo del agua y del Espíritu. ¡Esta es una perfecta descripción del bautismo! Jesús no pudo haber dado una explicación más detallada y exacta del bautismo.” Sin embargo, si Jesús realmente hubiera querido decir que uno debe ser bautizado para ser salvo, Él pudo sencillamente haber dicho, “De cierto, de cierto te digo, que a menos que uno sea bautizado y nacido del Espíritu no puede entrar en el reino de Dios.” Además, si Jesús hubiera hecho tal declaración, habría contradicho otros muchos pasajes de la Biblia que dejan en claro que la salvación es por fe (Juan 3:16; 3:36; Efesios 2:8-9; Tito 3:5).

Tampoco deberíamos perder de vista el hecho de que cuando Jesús estaba hablando con Nicodemo, la ordenanza del bautismo cristiano aún no entraba en vigor. Esta inconsistencia en interpretar la Escritura, es vista cuando uno le pregunta a aquellos que creen que el bautismo es necesario para la salvación: ¿por qué el ladrón en la cruz no necesitó ser bautizado para ser salvo? Una respuesta común a esta pregunta es, “El ladrón en la cruz aún estaba bajo el Antiguo Pacto, y por lo tanto no estaba sujeto a este bautismo. Él fue salvo al igual que cualquier otro que estaba bajo el Antiguo Pacto.” Así que, en esencia, la misma gente que dice que el ladrón no necesitaba ser bautizado porque estaba “bajo el Antiguo Pacto” utilizará Juan 3:5 como “prueba” de que el bautismo es necesario para la salvación. Ellos insisten en que Jesús le está diciendo a Nicodemo, que él debe ser bautizado para ser salvo, aunque él también, estaba aún bajo el Antiguo Pacto. Si el ladrón en la cruz fue salvo sin ser bautizado (porque él estaba bajo el Antiguo Pacto), ¿por qué Jesús le diría a Nicodemo (quien también se encontraba bajo el Antiguo Pacto) que él necesitaba ser bautizado?

Si el “nacer del agua y del Espíritu” no se refiere al bautismo, entonces ¿qué significa? Tradicionalmente, ha habido dos interpretaciones de esta frase. La primera es que “nacer del agua” está siendo usado por Jesús para referirse al nacimiento natural (refiriéndose al agua como el líquido amniótico que rodea al bebé en el vientre materno) y que ser nacido del Espíritu, indica el nacimiento espiritual. Mientras que eso ciertamente es una posible interpretación de “nacer del agua” y parecería ajustarse al contexto de la pregunta de Nicodemo acerca de cómo un hombre puede nacer “siendo viejo,” no es la mejor interpretación dado el contexto de este pasaje. Después de todo, Jesús no estaba hablando acerca de la diferencia entre el nacimiento natural y el nacimiento espiritual. Lo que Él estaba haciendo era explicarle a Nicodemo su necesidad de “nacer de lo alto” o “nacer de nuevo.”

La segunda interpretación más común de este pasaje y la que mejor se ajusta a todo el contexto, no solo de este pasaje sino de la Biblia como un todo, es el que ve la frase “nacer del agua y del Espíritu” como la descripción de dos diferentes aspectos del mismo nacimiento espiritual, o lo que significa ser “nacido de nuevo” o “nacer de lo alto.” Así que cuando Jesús le dijo a Nicodemo que él debía “nacer del agua y del Espíritu,” Él no se estaba refiriendo literalmente al agua (p. ej., el bautismo o el líquido amniótico en el vientre materno), sino que se refería a la necesidad de una limpieza o renovación espiritual. A través del Antiguo Testamento (Salmo 51:2,7; Ezequiel 36:25) y el Nuevo Testamento (Juan 13:10; 15:3; 1 Corintios 6:11; Hebreos 10:22), el agua a menudo se utiliza en sentido figurado como limpieza o regeneración espiritual, producida por el Espíritu Santo, a través de la Palabra de Dios, al momento de la salvación (Efesios 5:26; Tito 3:5).

La Biblia de Estudio Diario Barclay describe este concepto de esta manera: “Aquí hay dos ideas. El agua es el símbolo de la limpieza. Cuando Jesús toma posesión de nuestras vidas, cuando lo amamos con todo nuestro corazón, los pecados del pasado son perdonados y olvidados. El Espíritu es el símbolo del poder. Cuando Jesús toma posesión de nuestras vidas, no es solo que el pasado sea perdonado y olvidado; si eso fuera todo, bien podríamos proceder a volver nuevamente al mismo desorden de vida; pero en la vida ingresa un nuevo poder, el cual nos permite ser lo que por nosotros mismos nunca podríamos ser, y hacer lo que por nosotros mismos nunca podríamos hacer. El agua y el Espíritu representan la purificación y el poder fortalecedor de Cristo, que borra el pasado y da victoria en el futuro.”

Por tanto, el “agua” mencionada en este verso, no es literalmente el agua física, sino más bien, “el agua viva” que Jesús prometió a la mujer junto al pozo en Juan 4:10, y al pueblo en Jerusalén en Juan 7:37-39. Es la purificación interna y renovadora, producida por el Espíritu Santo que infunde vida espiritual a un pecador muerto (Ezequiel 36:25-27; Tito 3:5). Jesús refuerza esta verdad en Juan 3:7 cuando Él reafirma que uno debe nacer de nuevo y que esta nueva vida solo puede ser producida por el Espíritu Santo (Juan 3:8).

Hay varias razones por las que esta resulta ser la interpretación correcta de la frase “nacer del agua y del Espíritu.” Antes que nada, debemos notar que la palabra griega traducida como “de nuevo” tiene dos posibles significados. El primero es “nuevamente,” y el segundo es “de arriba.” Nicodemo aparentemente asume el primer significado “nuevamente” y encuentra esta idea incomprensible. Eso es por lo que no podía entender cómo un hombre viejo podría entrar de nuevo en el vientre de su madre y nacer físicamente de nuevo. Por tanto, Jesús reitera lo que le acababa de decir a Nicodemo de una manera diferente, para que le quedara claro que Él se estaba refiriendo a “nacer de arriba.” En otras palabras, tanto “nacer de arriba” como “nacer del agua y del Espíritu” son dos maneras de decir la misma cosa.

Segundo, es importante notar que la gramática griega en este verso parecería indicar que “ser nacido del agua” y “ser nacido del Espíritu” son considerados como un solo asunto, no dos. Por tanto, no está hablando de dos nacimientos separados, como Nicodemo equivocadamente pensó, sino un solo nacimiento, el de ser “nacido de arriba” o el nacimiento espiritual, que es necesario para todo aquel que “vea el reino de Dios.” Esta necesidad de que uno “nazca de nuevo,” o de experimentar un nacimiento espiritual, es tan importante, que Jesús le repite a Nicodemo su necesidad de hacerlo, en tres diferentes ocasiones en este pasaje de la Escritura (Juan 3:3, 5, 7).

Tercero, el agua es usada a menudo simbólicamente en la Biblia para referirse a la obra del Espíritu Santo de santificar al creyente, por la cual Dios limpia y purifica el alma y el corazón del creyente. En muchos lugares tanto del Antiguo como del Nuevo Testamento, la obra del Espíritu Santo es comparada con el agua (Isaías 44:3; Juan 7:38-39).

Jesús reprende a Nicodemo en Juan 3:10 al preguntarle, “¿Eres tú maestro de Israel, y no sabes esto?” Esto implica que lo que Jesús le acababa de decir era algo que Nicodemo debía haber sabido y entendido del Antiguo Testamento. ¿Qué es lo que Nicodemo, como un maestro del Antiguo Testamento, debía haber sabido o entendido? Es que Dios había prometido en el Antiguo Testamento, que vendría un tiempo en el que Él haría lo siguiente - “Esparciré sobre vosotros agua limpia, y seréis limpiados de todas vuestras inmundicias; y de todos vuestros ídolos os limpiaré. Os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros; y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne. Y pondré dentro de vosotros mi Espíritu, y haré que andéis en mis estatutos, y guardéis mis preceptos, y los pongáis por obra.” (Ezequiel 36:25-27). Jesús reprendió a Nicodemo porque fracasó en recordar y entender uno de los pasajes claves del Antiguo Testamento relacionado con el Nuevo Pacto (Jeremías 31:33). Nicodemo debía haber estado esperando esto. ¿Por qué iba Jesús a reprender a Nicodemo por no entender el bautismo, considerando el hecho de que el bautismo no es mencionado en ninguna parte del Antiguo Testamento?

Mientras que este verso no enseña que el bautismo es requerido para la salvación, debemos ser cuidadosos de no menospreciar la importancia del bautismo. El bautismo es la señal o símbolo de lo que tiene lugar cuando uno ha nacido de nuevo. La importancia del bautismo no debe ser menospreciada o minimizada. Sin embargo, el bautismo no nos salva. Lo que nos salva es la obra de purificación del Espíritu Santo cuando somos nacidos de nuevo y regenerados por Él (Tito 3:5).

miércoles, 5 de diciembre de 2018

camino al cielo




<marquee>¿Es Jesús el único camino al Cielo?"<marquee>

 
Sí, Jesús es el único camino al cielo. Una afirmación tan exclusiva puede rechinar en el oído postmoderno, pero no por ello deja de ser cierta. La biblia enseña que no hay otro camino para la salvación sino través de Jesucristo. Jesús mismo dice en Juan 14:6 " Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí". Él no es un camino, como en uno de muchos; Él es el camino, como el primero y único. Nadie, a pesar de su reputación, logros, conocimiento especial o santidad personal, puede venir a Dios el Padre excepto a través de Jesús.

Jesús es el único camino al cielo por varias razones. Jesús fue "elegido por Dios" para ser el Salvador (1 Pedro 2:4). Jesús es el único que ha bajado del cielo y ha regresado allí (Juan 3:13). Él es la única persona que ha vivido una vida humana perfecta (Hebreos 4:15). Él es el único sacrificio por el pecado (1 Juan 2:2; Hebreos 10:26). Él solo cumplió la ley y los profetas (Mateo 5:17). Él es el único hombre que ha vencido a la muerte para siempre (Hebreos 2:14-15). Él es el único mediador entre Dios y el hombre (1 Timoteo 2:5). Él es el único hombre a quien Dios ha "exaltado... hasta lo sumo" (Filipenses 2:9).

En varios lugares además de Juan 14:6, Jesús habló de sí mismo como el único camino al cielo. Él se presentó como el objeto de la fe en Mateo 7:21-27. Dijo que Sus palabras son vida (Juan 6:63). Él prometió que aquellos que creen en Él tendrán vida eterna (Juan 3:14-15). Él es la puerta de las ovejas (Juan 10:7); el pan de vida (Juan 6:35); y la resurrección (Juan 11:25). Nadie más puede reclamar esos títulos.

La predicación de los apóstoles se centró en la muerte y resurrección del Señor Jesús. Pedro, hablando al sanedrín, proclamó claramente a Jesús como el único camino al cielo: "Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos" (Hechos 4:12). Pablo, hablando a la sinagoga en Antioquía, señaló a Jesús como el Salvador: " Sabed, pues, esto, varones hermanos: que por medio de él se os anuncia perdón de pecados, y que de todo aquello de que por la ley de Moisés no pudisteis ser justificados, en él es justificado todo aquel que cree" (Hechos 13:38-39). Juan, escribiendo a la iglesia en general, especifica el nombre de Cristo como la base de nuestro perdón: "Os escribo a vosotros, hijitos, porque vuestros pecados os han sido perdonados por su nombre" (1 Juan 2:12). Nadie más que Jesús puede perdonar pecados.

La vida eterna en el cielo sólo es posible a través de Cristo. Jesús oró: "Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado" (Juan 17:3). Para recibir el regalo gratuito de la salvación de Dios, debemos mirar a Jesús y sólo a Jesús. Debemos confiar en la muerte de Jesús en la cruz como nuestro pago por el pecado y en Su resurrección. "La justicia de Dios por medio de la fe en Jesucristo, para todos los que creen en Él" (Romanos 3:22).

En un momento del ministerio de Jesús, muchos de la multitud le estaban dando la espalda y saliendo con la esperanza de encontrar otro salvador. Jesús le preguntó a los doce: "¿Queréis acaso iros también vosotros?" (Juan 6:67). La respuesta de Pedro es exactamente correcta: "Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna. Y nosotros hemos creído y conocemos que tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente" (Juan 6:68-69). Que todos compartamos la fe de Pedro de que la vida eterna reside sólo en Jesucristo.

viernes, 2 de marzo de 2018

LA IGLESIA


Texto: Mat. 16:18 
“Yo te digo que tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi iglesia, y las puertas del reino de la muerte no prevalecerán contra ella.”
 
Esta escritura contiene dos Declaraciones Divinas muy significativas. La primera es lo que Cristo dice que hará y la segunda es lo que dice Cristo que Satanás no hará. El Señor no dejo duda acerca de sus intenciones en estos casos. El claramente quiere que su iglesia crezca y que sea fuerte y claramente dice que Satanás no será capaz de sobre apoderarse de ese proceso.
La Fuente del Crecimiento de Iglesia
Cristo es la fuente del crecimiento de iglesia.
  • Métodos humanos son buenos pero nunca pueden remplazar a Cristo como el edificador de la iglesia.
  • Estilos de adoración y programas pueden ayudar pero no pueden remplazar a Cristo como el edificador de la iglesia.
  • Arquitectura y propiedad…aunque ayuden…no son la fuente del crecimiento de la iglesia.
  • Cristo usa a las personas, incluyendo pastores y santos con dones, para edificar la iglesia, pero El permanece como el edificador principal.
Por la razón de que Cristo es la fuente del crecimiento de la iglesia, ninguno de los intentos de Satanás para detener el crecimiento será exitoso.
La Propiedad de la Iglesia
Cristo demanda propiedad completa de la iglesia. “Edificaré mi iglesia.”
  • Nunca debemos hacer algo que parezca que estamos tomando propiedad de la iglesia.
  • Es común decir mi iglesia, pero eso puede establecer una mentalidad peligrosa.
  • Directivas de la iglesia son síndicos quienes sirven como mayordomos de Cristo, pero no es su iglesia.
  • Seminarios, conferencias y modelos de crecimiento de iglesia son de buen uso pero nunca pueden remplazar la guía y liderazgo directo de Cristo y el Espíritu Santo en la edificación de la iglesia.
Por la razón de que Cristo es dueño de la iglesia y se dio así mismo por ella, debemos cuidarla como un tesoro. (Efesios 5:25)
El Diseño Erroneo de la Derrota
Cristo nos alerta para la oposición en el esfuerzo pero declara que no será exitoso.
  • Satanás trata de limitar el crecimiento de la iglesia con puertas o barreras porque no puede prevenir su crecimiento.
  • Satanás trata de declarar algún territorio fuera de límites, pero más grande es El que esta en nosotros…
  • La iglesia no debe de intimidarse por la presencia de las puertas de Satanás…debe avanzar contra ellas.
  • La iglesia es más poderosa que las puertas.
    Nota: La palabra Griega traducida prevalecer se uso para describir lo que les paso a las puertas de una cuidad sitiada cuando un ejército ataco las puertas con un fuerte tronco. Mientras que el tronco hacia hoyos en las puertas y las destruía, las puertas no prevalecieron. No debemos hacernos hacia atrás con miedo cuando vemos los intentos de Satanás para limitar la iglesia o parar su avance. ¡Debemos caminar hacia delante sabiendo que las puertas no pueden prevalecer, pero la iglesia si prevalecerá!
  • Ningún vecindario, familia o territorio esta fuera de límites para la iglesia que avanza. Donde quiera que el pecado abunda, la gracia abundara aun más.
Por la razón que todo el poder es dado a Cristo en el Cielo y en la tierra y por la razón de que El es el edificador – la iglesia será exitosa.
La Iglesia es Trabajo en Proceso
Cristo nos da una probadita del resultado final…una iglesia gloriosa sin mancha o arruga. (Efesios 5:27)
  • Hoy, la iglesia no es perfecta o sin defectos – es un trabajo en proceso.
  • El proceso de edificación no siempre involucra engrandecimiento. A veces involucra fortalecimiento.
  • El proceso de edificación no es la responsabilidad del pastor solamente. Cristo usa a otros también. (Efesios 4:11-12)
  • La forma de la iglesia todavía se esta moldeando y expandiendo por todo el mundo.
Cristo nos dio un vistazo al proceso el Día Pentecostés mientras que comenzaba su trabajo con una cosecha grande de almas en medio de la oposición después de la crucifixión. El uso a discípulos frágiles quienes recientemente habían fallado en comenzar el trabajo. El cruzó los límites étnicos, de género y sociales. El uso a personas que no hubieran calificado para el trabajo.
¡Cristo edificara! ¡Satanás no lo evitara o limitara! Este es el trabajo del Señor y nosotros estamos privilegiados de ser parte de eso.

lunes, 16 de octubre de 2017

CHISME.


"¿Qué dice la Biblia acerca del chisme?"

   
La palabra hebrea traducida como “chismoso” en el Antiguo Testamento es definida como alguien que revela secretos que suceden a su alrededor como un chismoso o traficante de chismorreos. Este es alguien que le saca secretos a la gente, acerca de ellos mismos y de sus familias, y luego va repitiéndolos de casa en casa, ocasionando gran perjuicio para aquellos cuyos secretos le fueron confiados, así como para aquellos a quienes se los cuenta, y también para sí mismo. El chisme se distingue de compartir información por su intención. El traficante de chismorreos tiene como su meta edificarse a sí mismo por medio de hacer ver mal a los demás y por exaltar su gran conocimiento de los demás.

En el libro de Romanos, Pablo revela la naturaleza pecaminosa y la anarquía de la raza humana, declarando cómo Dios derramó Su ira sobre aquellos que rechazaron Sus leyes. Por haberse alejado de la instrucción y la guía de Dios, Él los entregó a sus mentes reprobadas. “…llenos de envidia, homicidios, contiendas, engaños y malignidades; murmuradores, detractores aborrecedores de Dios, injuriosos, soberbios, altivos, inventores de males, desobedientes a los padres, necios, desleales, sin afecto natural, implacables, sin misericordia; quienes habiendo entendido el juicio de Dios, que los que practican tales cosas son dignos de muerte, no sólo las hacen, sino que también se complacen con los que las practican.” (Romanos 1:29b-32). Podemos apreciar en este pasaje, que tan serio es el pecado del chisme y que caracteriza a aquellos que están bajo la ira de Dios.

Otro grupo que era y que es comúnmente conocido por consentir en este comportamiento pecaminoso son las viudas. Timoteo previene a las viudas en contra del entretenido hábito del chisme y de estar ociosas. “incurriendo así en condenación, por haber quebrantado su primera fe. Y también aprenden a ser ociosas, andando de casa en casa; y no solamente ociosas, sino también chismosas y entremetidas, hablando lo que no debieran.” (1 Timoteo 5:12-13). En razón de que las mujeres tienden a pasar mucho tiempo en las casas unas de otras, o trabajando muy estrechamente con otras mujeres, involucrándose en las vidas de mucha gente, ellas escuchan y observan una variedad de conversaciones o situaciones, las cuales tienen el potencial de llegar a distorsionarse, si lo que ellas ven no es mantenido en privado. Timoteo dice que las viudas caen en el hábito de andar de casa en casa, buscando algo para ocupar su ociosidad. Las manos ociosas son el taller del diablo, y Dios advierte contra permitir que ese pecado entre a nuestras vidas. “El que anda en chismes descubre el secreto. No te entremetas, pues, con el suelto de lengua.” (Proverbios 20:19).

Ciertamente no solo las mujeres son las únicas que son encontradas culpables de este pecado. Cualquiera puede involucrarse en el acto del chisme, simplemente con repetir algo que escuchó en confianza. El libro de Proverbios tiene una larga lista de versos que cubren los peligros del chisme y la potencial herida que resulta cuando no se toma el cuidado de pensar en los demás y en cómo pueden ellos reaccionar si es revelado algo que hayan querido mantener en privado. “El que carece de entendimiento menosprecia a su prójimo; mas el hombre prudente calla.” (Proverbios 11:12-13)

La Biblia nos dice que “El hombre perverso levanta contienda, y el chismoso aparta a los mejores amigos.” (Proverbios 16:28). Muchas amistades han sido arruinadas por un malentendido que comenzó con un chisme. Aquellos que se involucran en este comportamiento no hacen sino provocar dificultades y causar ira y amargura, sin mencionar las heridas entre amigos. Tristemente, algunas personas se benefician con esto y buscan oportunidades para destruir a otros. Y cuando tales personas son confrontadas, niegan las acusaciones y responden con excusas y racionalismos. En vez de admitir su error, culpan a alguien o a algo más, o intentan hacerlo sonar como si el pecado que cometieron no fuera tan malo. “La boca del necio es quebrantamiento para sí, y sus labios son lazos para su alma. Las palabras del chismoso son como bocados suaves, y penetran hasta las entrañas.” (Proverbios 18:7-8).

“El que guarda su boca y su lengua, su alma guarda de angustias.” (Proverbios 21:23) Así que debemos guardar nuestras lenguas y refrenarnos del acto pecaminoso del chisme. Si rendimos nuestros deseos naturales al Señor, Él nos ayudará a mantenernos rectos. Dios recompensa al justo y al recto, así que todos debemos luchar para permanecer como tales.

ASTROLOGIA


"¿Qué dice la Biblia acerca de la astrología o el zodíaco? ¿Es la astrología algo que un cristiano debe estudiar?"

   
La Biblia tiene mucho que decir acerca de las estrellas. Más básico a nuestra comprensión de las estrellas es que Dios las creó. Ellas muestran su poder y majestad. Los cielos son "la obra de sus manos" (Salmo 8:3; 19:1). Dios tiene numeradas y nombradas todas las estrellas (Salmo 147:4).

La Biblia enseña también que Dios colocó las estrellas en grupos reconocibles que llamamos constelaciones. La Biblia menciona tres de ellas: El Orión, el Oso (Osa mayor) y "la serpiente tortuosa" (probablemente el Draco o el Serpens) en Job 9:9; 26:13; 38:31-32; y Amos 5:8. Los mismos pasajes referencian también el grupo de estrellas Pléyades (las Siete Estrellas). Dios es el que "desata las ligaduras" de estas constelaciones; él es quien las saca, "a su tiempo". En Job 38:32, Dios también apunta a "Mazzarot", usualmente traducida "constelaciones". Esto es pensado por muchos como una referencia a las doce constelaciones del zodíaco.

Las constelaciones han sido rastreadas y estudiadas durante milenios. Los egipcios y los griegos sabían del zodíaco y lo usaron para medir el principio de la primavera siglos antes de Cristo. Mucho se ha escrito sobre el significado de las constelaciones zodiacales, incluyendo las teorías que comprenden una pantalla antigua del plan redentor de Dios. Por ejemplo, para los egipcios el zodíaco empezó con Virgo y terminó con Leo. Virgo podría ser un recordatorio de la Virgen que dio a luz a Jesucristo y la constelación Leo puede ser vista como una representación celestial de que en el fin el reinará como el León de la Tribu de Judá (Apocalipsis 5:5); Géminis puede ser vista como Jesucristo el Dios-hombre. Sin embargo, la Biblia no indica ningún "significado oculto" de éstas u otras constelaciones.

La Biblia dice que las estrellas, junto con el sol y la luna, fueron dados como "señales" y "estaciones" (Génesis 1:14); es decir, servirían para marcar el tiempo para nosotros. También son "señales" en el sentido de "indicadores" de navegación, y a través de la historia los hombres han utilizado las estrellas para trazar sus cursos alrededor del mundo. Dios usó las estrellas como ilustración de su promesa a Abraham a darle una descendencia innumerable (Génesis 15:5). Por lo tanto, cada vez que Abraham miraba al cielo nocturno, tenía un recordatorio de la fidelidad y la bondad de Dios. El juicio final de la tierra estará acompañada por acontecimientos astronómicos relativos a las estrellas (Isaías 13:9-10; Joel 3:15; Mateo 26:29).

En contraste con la astronomía, la astrología es la "interpretación" de una supuesta influencia que las estrellas (y los planetas) ejercen sobre el destino de la humanidad. Esto es una creencia falsa. Los astrólogos reales de la corte babilónica fueron puestos en vergüenza por el profeta de Dios Daniel (Daniel 1:20) y fueron impotentes para interpretar el sueño del rey (Daniel 2:27). Dios especifica a los astrólogos como entre quienes serán quemados como tamo en el juicio de Dios (Isaías 47:13-14). La astrología como una forma de adivinación está expresamente prohibida en las Escrituras (Deuteronomio 18:10-14). Dios prohibió a los hijos de Israel adorar o servir al "ejército del cielo" (Deuteronomio 4:19). Varias veces en su historia, sin embargo, Israel cayó en ese mismo pecado (2º Reyes 17:16 es un ejemplo de esto). Su culto a las estrellas trajo el juicio de Dios cada vez.

Las estrellas deben despertar asombro ante el poder, sabiduría e infinitud de Dios. Deberíamos usar las estrellas para marcar tiempo y lugar, y recordarnos de la naturaleza fiel de Dios a su pacto. Al mismo tiempo, reconocemos el Creador de los cielos. Nuestra sabiduría proviene de Dios, no las estrellas (Santiago 1:5). La palabra de Dios, la Biblia, es nuestra guía a través de la vida (Salmo 119:105).

FINAL DE LOS TIEMPOS


"¿Para sobrevivir al final de los tiempos – ¿qué necesito saber?"

   
A menudo la gente experimenta ansiedad cuando piensa sobre el futuro; sin embargo, no debe ser así. Para aquellos que conocen a Dios, los pensamientos sobre el futuro les traen expectación y bienestar. Por ejemplo, describiendo a una mujer que conoce y confía en Dios, Proverbios 31:25 dice, “Y se ríe de lo por venir.”

Hay dos pensamientos clave que se deben tener en mente en cuanto al futuro: primero, que Dios es soberano y está en control de todas las cosas. Él conoce el futuro y controla absolutamente todo lo que sucederá. La Biblia dice, “Acordaos de las cosas pasadas desde los tiempos antiguos; porque yo soy Dios, y no hay otro Dios, y nada hay semejante a mí, que anuncio lo por venir desde el principio, y desde la antigüedad lo que aún no era hecho; que digo: Mi consejo permanecerá, y haré todo lo que quiero; ...Yo hablé, y lo haré venir; lo he pensado, y también lo haré.” (Isaías 46:9-11, énfasis añadido).

Lo segundo a recordar acerca del futuro, es que la Biblia subraya qué ocurrirá en “el final de los tiempos” o “los últimos días.” Puesto que la Biblia es la revelación de Dios para la humanidad, y puesto que Dios conoce y controla el futuro (como lo dice Isaías en los versos arriba citados), entonces hay razón para creer que cuando la Biblia habla acerca de lo que ocurrirá en el futuro, es porque así sucederá. En cuanto a las predicciones acerca del futuro, la Biblia dice, “porque nunca la profecía fue traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo.” (2 Pedro 1:21). Esta verdad es evidente por el hecho de que, a diferencia de las profecías falsas hechas por otras religiones o por individuos tales como Nostradamus, la Biblia jamás se ha equivocado. Todas las veces que la Biblia ha predicho un evento futuro, ha sucedido exactamente como la Escritura dijo que sería.

Al considerar cómo entender y sobrevivir en el final de los tiempos, contesta estas tres preguntas:

1. ¿Cómo debo interpretar lo que dice la Biblia acerca del futuro (profecía bíblica)?

2. ¿Qué dice la Biblia que sucederá al final de los tiempos?

3. ¿Cómo debe afectar lo que la Biblia dice respecto al futuro, la manera en que vivo hoy?

Como Interpretar la Profecía Bíblica

Hay varias opiniones sobre los métodos que deben usarse cuando se interpretan pasajes concernientes al final de los tiempos. Mientras que hay gente buena que apoya diferentes creencias, hay una buena razón para creer que la profecía bíblica debe ser interpretada (1) literalmente, (2) con una visión futurista, y (3) en lo que es llamada una forma “premilenial.”

Apoyando la interpretación literal, está el hecho de que hay más de 300 profecías que se refieren a la primera venida de Cristo, todas las cuales se cumplieron literalmente. Las predicciones acerca del nacimiento, vida, traición, muerte y resurrección del Mesías, no fueron cumplidas alegóricamente o de manera espiritual. Jesús literalmente nació en Belén, realizó milagros, fue traicionado por un amigo cercano por 30 piezas de plata, fue perforado en Sus manos y pies, murió entre ladrones, fue sepultado en la tumba de un hombre rico, y resucitó al tercer día de Su muerte. Todos estos detalles fueron predichos cientos de años antes del nacimiento de Jesús y se cumplieron literalmente. Y, aunque hay simbolismos usados en varias profecías (p.ej., dragones, jinetes, etc.), todo ello retrata literalmente a seres o eventos, de manera similar en que se habla de Jesús como un león y un cordero.

Respecto a una visión futurista, la Biblia establece claramente que los libros proféticos como Daniel y Apocalipsis contienen no solo relatos de eventos históricos, sino también predicciones de eventos futuros. Después que se le dieron a Juan los mensajes para las iglesias de su tiempo, él recibió visiones concernientes a lo que ocurriría al final de los tiempos. Se le dijo a Juan, “Sube acá, y yo te mostraré las cosas que sucederán después de estas.” (Apocalipsis 4:1, énfasis añadido)

Tal vez un argumento aún más fuerte para una visión futurista, incluye la promesa que Dios le hizo a Abraham (Génesis 12 y 15) concerniente a la tierra de Israel. Puesto que el pacto de Dios con Abraham fue incondicional, y Sus promesas aún no se han cumplido para los descendientes de Abraham, entonces la visión futurista de las promesas para Israel está garantizada.

Por último, respecto a la interpretación de la profecía de manera “premilenial,” significa primero, que la iglesia será Arrebatada, luego, que el mundo experimentará un período de siete años de Tribulación, y después, que Jesucristo regresará para reinar sobre la tierra, literalmente por un período de 1,000 años (Apocalipsis 20).

Pero, ¿qué dice la Biblia que sucederá antes de eso?

¿Qué Dice la Biblia que Sucederá al Final de los Tiempos?

Tristemente, la Biblia predice una espiral descendente de catástrofes, pecado humano, y la apostasía religiosa antes de que regrese Cristo. Pablo escribe, “También debes saber esto: que en los postreros días vendrán tiempos peligrosos …mas los malos hombres y los engañadores irán de mal en peor, engañando y siendo engañados.” (2 Timoteo 3:1, 13). El mundo continuará rechazando a Dios, Su Palabra, y Su pueblo.

Algún día en el futuro – un día que nadie conoce – Dios terminará la Era de la Iglesia que comenzó en el primer siglo con Pentecostés, (ver Hechos 2) con un evento conocido como el Arrebatamiento. En ese tiempo, Dios quitará del mundo a todos los creyentes en Cristo, como preparación para Sus juicios finales. Acerca del Arrebatamiento, Pablo dice, “Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, así también traerá Dios con Jesús a los que durmieron en él. Por lo cual os decimos esto en palabra del Señor; que nosotros que vivimos, que habremos quedado hasta la venida del Señor, no precederemos a los que durmieron. Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego nosotros, los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor. Por tanto, alentaos los unos a los otros con estas palabras.” (1 Tesalonicenses 4:14-18).

La erosión de la paz y el aumento de la agitación que precede al arrebatamiento, alcanzarán proporciones épicas cuando un sin número de personas desaparezcan de la tierra. Tal evento causará pánico y demandas por un líder poderoso que tenga todas las respuestas a los problemas del mundo. La preparación para este líder ha estado ya gestándose por algún tiempo, como lo ha señalado el historiador Arnold Toynbee, “Abrumando a la humanidad con armas cada vez más letales, y al mismo tiempo haciendo al mundo cada vez más interdependiente económicamente, la tecnología ha llevado a la humanidad a tal nivel de angustia, que estamos listos para deificar a cualquier nuevo César que pueda tener éxito en conseguir la paz y la unidad mundial.” Emergiendo de un revivido Imperio Romano, que esté organizado en forma de diez distritos electorales europeos (ver Daniel 7:24; Apocalipsis 13:1), el Anticristo se levantará y firmará un convenio con la nación de Israel, lo cual iniciará oficialmente la cuenta regresiva de los siete años profetizados por Dios, para la segunda venida de Cristo. (Ver Daniel 9:27).

Durante tres años y medio, el Anticristo reinará sobre la tierra y prometerá la paz, pero será una paz falsa, la cual engañará a la gente del mundo. La Biblia dice, “que cuando digan: Paz y seguridad, entonces vendrá sobre ellos destrucción repentina, como los dolores de la mujer encinta, y no escaparán.” (1 Tesalonicenses 5:3). Guerras, terremotos, y hambrunas irán en aumento (ver Mateo 24:7) hasta el final de los tres años y medio del reinado del Anticristo, cuando entre en el reconstruido templo de Jerusalén y se proclame a sí mismo como Dios y demande adoración (ver 2 Tesalonicenses 2:4; Mateo 24:15). Es en ese momento cuando el verdadero Dios responderá al desafío. Jesús predijo, “Porque habrá entonces gran tribulación, cual no la ha habido desde el principio del mundo hasta ahora, ni la habrá. Y si aquellos días no fuesen acortados, nadie sería salvo; mas por causa de los escogidos, aquellos días serán acortados.” (Mateo 24:21-22).

Una gran destrucción y pérdida de vidas sin precedente ocurrirá en el mundo durante la Gran Tribulación. Así mismo muchos vendrán a la fe en Cristo, aunque muchos lo harán a costa de sus vidas. Dios aún estará en control mientras reúne a los ejércitos enemigos del mundo con el fin de juzgarlos. Sobre este evento, el profeta Joel escribió, “Reuniré a todas las naciones, y las haré descender al valle de Josafat, y allí entraré en juicio con ellas a causa de mi pueblo.” (Joel 3:2). Juan describe la batalla de esta forma: “Y vi salir de la boca del dragón (Satanás), y de la boca de la bestia (el Anticristo), y de la boca del falso profeta, tres espíritus inmundos a manera de ranas; pues son espíritus de demonios, que hacen señales, y van a los reyes de la tierra en todo el mundo, para reunirlos a la batalla de aquel gran día del Dios Todopoderoso. . . . Y los reunió en el lugar que en hebreo se llama Armagedón.” (Apocalipsis 16:13-16).

En ese momento, Jesús el Mesías regresará, destruirá a Sus enemigos, y reclamará Su derecho sobre el mundo, el cual le pertenece. “Entonces vi el cielo abierto; y he aquí un caballo blanco y el que lo montaba se llamaba Fiel y Verdadero, y con justicia juzga y pelea. Sus ojos eran como llama de fuego, y había en su cabeza muchas diademas; y tenía un nombre escrito que ninguno conocía sino él mismo. Estaba vestido de una ropa teñida en sangre; y su nombre es: EL VERBO DE DIOS. Y los ejércitos celestiales, vestidos de lino finísimo, blanco y limpio, le seguían en caballos blancos. De su boca sale una espada aguda, para herir con ella a las naciones, y él las regirá con vara de hierro; y él pisa el lagar del vino del furor y de la ira del Dios Todopoderoso. Y en su vestidura y en su muslo tiene escrito este nombre: REY DE REYES Y SEÑOR DE SEÑORES. Y vi un ángel que estaba en pie en el sol, y clamó a gran voz, diciendo a todas las aves que vuelan en medio del cielo: Venid, y congregaos a la gran cena de Dios para que comáis carnes de reyes y de capitanes, y carnes de fuertes, carnes de caballos y de sus jinetes, y carnes de todos, libres y esclavos, pequeños y grandes. Y vi a la bestia, a los reyes de la tierra y a sus ejércitos, reunidos para guerrear contra el que montaba el caballo, y contra su ejército. Y la bestia fue apresada, y con ella el falso profeta que había hecho delante de ella las señales con las cuales había engañado a los que recibieron la marca de la bestia, y habían adorado su imagen. Estos dos fueron lanzados vivos dentro de un lago de fuego que arde con azufre. Y los demás fueron muertos con la espada que salía de la boca del que montaba el caballo, y todas las aves se saciaron de las carnes de ellos.” (Apocalipsis 19:11-21).

Después de que Cristo haya derrotado a todos los ejércitos congregados en el valle del Armagedón, Él reinará con Sus santos por mil años y restaurará totalmente a Israel en su tierra. Al finalizar de los mil años, ocurrirá un juicio final de las naciones y del resto de los humanos, lo que será seguido por una existencia eterna - ya sea con Dios o separados de Él (ver Apocalipsis 20-21).

Los eventos anteriores no son especulaciones o posibilidades – son exactamente los que ocurrirán en el futuro. Así como todas las profecías bíblicas sobre la primera venida de Cristo se cumplieron, así se cumplirán también todas las profecías bíblicas sobre Su segunda venida.

Dada la veracidad de estas profecías, ¿qué impacto deberían tener en nosotros ahora? Pedro hace el siguiente planteamiento: “Puesto que todas estas cosas han de ser deshechas, ¡cómo no debéis vosotros andar en santa y piadosa manera de vivir, esperando y apresurándoos para la venida del día de Dios, en el cual los cielos, encendiéndose, serán deshechos, y los elementos, siendo quemados, se fundirán!” (2 Pedro 3:11-12).

El Efecto de la Profecía Bíblica en Nosotros Hoy

Hay cuatro respuestas que debemos tener ante la profecía bíblica. La primera es obediencia, que es sobre lo que habla Pedro en los versos anteriores. Jesús nos dice continuamente que estemos listos para Su venida, la cual puede ocurrir en cualquier momento (Marcos 13:33-37) y vivir de tal manera que no nos avergoncemos de nuestro comportamiento.

La segunda respuesta es la adoración. Dios ha provisto una forma para escapar de Sus juicios finales – Su regalo de salvación ofrecido a través de Jesús. Debemos asegurarnos de recibir Su salvación y vivir en gratitud ante Él. Nuestra adoración en la tierra se convertirá un día en adoración en el cielo: “… y cantaban un nuevo cántico, diciendo: Digno eres de tomar el libro y de abrir sus sellos; porque tú fuiste inmolado, y con tu sangre nos has redimido para Dios, de todo linaje y lengua y pueblo y nación.” (Apocalipsis 5:9).

La tercera respuesta es la proclamación. El mensaje de Dios de salvación y la verdad de Su segunda venida, deben ser proclamados para que todos lo escuchen, especialmente aquellos que aún no creen. Debemos dar a todos la oportunidad de volverse a Dios y ser salvos de Su ira venidera. Apocalipsis 22:10 dice, “Y me dijo: No selles las palabras de la profecía de este libro, porque el tiempo está cerca.”

La última respuesta a la Palabra profética de Dios es el servicio. Todos los creyentes deben ser diligentes en cumplir la voluntad de Dios y hacer buenas obras. Parte de los juicios de Cristo serán sobre las obras realizadas por los creyentes. Ellas no determinan la aceptación de un cristiano en el cielo, pero sí, muestran lo que cada creyente hizo con los dones que le fueron entregados por Dios. Pablo dice sobre este juicio, “Porque es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba según lo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo, sea bueno o sea malo.” (2 Corintios 5:10).

En resumen, Dios es soberano sobre todos los eventos y la gente del mundo. Él tiene el control absoluto de todo y llevará a cabo perfectamente todo lo que Él ha declarado. Una antigua canción cristiana lo dice de esta manera: “Todo es creación de Dios….. Forjado por Una mano …. Satanás y la Salvación …. Bajo Un solo Mando.”

La profecía cumplida es prueba de que la Biblia es un libro sobrenatural. Cientos de profecías del Antiguo Testamento ya se han cumplido, y es razonable concluir que lo que dice acerca del final de los tiempos, también se cumplirá. Para aquellos que conocen a Jesús y han confiado en Él como su Señor y Salvador, Su venida será una bendita esperanza (ver Tito 2:13). Pero para aquellos que han rechazado a Cristo, Él será su terror santo (ver 2 Tesalonicenses 1:8). La conclusión es esta: para sobrevivir al final de los tiempos, asegúrate de ser un creyente en Cristo: “Porque no nos ha puesto Dios para ira, sino para alcanzar salvación por medio de nuestro Señor Jesucristo.” (1 Tesalonicenses 5:9).