miércoles, 3 de mayo de 2017
"¿Qué es lo que pasará de acuerdo a la profecía del fin del mundo?"
La Biblia tiene mucho que decir acerca del fin del mundo. Casi todos los libros de la Biblia contienen profecía respecto al final de los tiempos. Hablar sobre todas estas profecías y organizarlas puede resultar difícil. Pero, he aquí un breve sumario de lo que la Biblia declara que pasará al final de los tiempos.
Cristo se llevará del mundo a todos los creyentes “nacidos de nuevo” que son parte de la Iglesia (Los Santos del Nuevo Testamento) en un evento conocido como el Arrebatamiento (1 Tesalonicenses 4:13-18; 1 Corintios 15:51ss.) Ante el Tribunal de Cristo, estos creyentes serán recompensados por sus buenas obras y servicio durante su tiempo en la tierra, o perderán su recompensa por su falta de servicio y obediencia, aunque no la vida eterna (1 Corintios 3:11-15; 2 Corintios 5:10).
El anticristo (la bestia) vendrá con poder y firmará un tratado de paz (pacto) con Israel por siete años (Daniel 9:27). Este período de siete años es conocido como la Tribulación. Durante la Tribulación, habrá guerras terribles, hambrunas, plagas y desastres naturales. Dios derramará toda Su ira contra el pecado, la vileza y la maldad. Los cuatro jinetes del Apocalipsis, los siete sellos, las siete trompetas y las copas de ira tendrán lugar durante la Tribulación.
A la mitad de los 7 años, el anticristo romperá el pacto de paz con Israel y les hará la guerra. El anticristo se convertirá en la abominación desoladora y se hará una imagen de él mismo para ser adorada en el templo (Daniel 9:27; 2 Tesalonicenses 2:3-10). La segunda mitad de la tribulación es conocida como la Gran Tribulación y el tiempo de angustia para Jacob.
Al final de los siete años de Tribulación, el anticristo lanzará un ataque final sobre Jerusalén, culminando en la Batalla del Armagedón. Jesucristo regresará, destruirá al anticristo y sus ejércitos y los lanzará al lago de fuego (Apocalipsis 19:11-21). Cristo entonces atará a Satanás en el abismo por 1000 años y gobernará Su reino terrenal por estos 1000 años (Apocalipsis 20:1-6).
Al final de los 1000 años, Satanás será soltado, derrotado nuevamente, y lanzado al lago de fuego y azufre por toda la eternidad (Apocalipsis 20:7-10). Cristo entonces juzgará a los incrédulos (Apocalipsis 20:10-15) en el Juicio del Gran Trono Blanco, echándolos a todos al lago de fuego. Entonces Cristo creará Nuevos Cielos y Nueva Tierra que será la morada eterna de los creyentes. No habrá más pecado, ni dolor, o muerte. También, la Nueva Jerusalén descenderá del cielo (Apocalipsis 21:22).
"¿Cuál es la religión verdadera?"
La religión puede ser definida como “la creencia en Dios o dioses, que deben ser adorados, usualmente expresada mediante conductas y rituales” o “cualquier sistema específico de creencia, adoración, etc., que con frecuencia incluye un código de ética.” Más del 90% de la población mundial está adherida a alguna forma de religión. El problema es que hay demasiada diversidad de religiones. ¿Cuál es la religión correcta? ¿Cuál es la religión verdadera?
Los dos ingredientes más comunes en las religiones son, reglas y rituales. Algunas religiones son esencialmente solo una lista de reglas de hacer o no hacer, que una persona debe observar a fin de ser considerado como un fiel partidario de esa religión, y por lo tanto, justo ante el Dios de esa religión. Dos ejemplos de religiones basados en las reglas son el Islamismo y el Judaísmo. El Islam tiene sus cinco pilares que deben ser observados. El Judaísmo tiene cientos de mandamientos y tradiciones que deben ser observados. Ambas religiones, hasta cierto punto, sostienen que obedeciendo las reglas de la religión, una persona será considerada justa ante Dios. Otras religiones se enfocan más en la observancia de rituales, en lugar de la obediencia a una lista de reglas. Mediante la ofrenda de este sacrificio, desempeñando esta tarea, participando en este servicio, consumiendo esta comida, etc., una persona es hecha justa ante Dios. El ejemplo más prominente de una religión basada en rituales es el Catolicismo Romano. El Catolicismo Romano afirma que siendo bautizado con agua en la infancia, participando en la Misa, confesando los pecados al sacerdote, ofreciendo oraciones a los santos en el Cielo, siendo ungido por un sacerdote antes de la muerte, etc., etc., Dios aceptará a tal persona en el Cielo después de su muerte. El Budismo e Hinduismo también son religiones basadas principalmente en rituales, pero también pueden ser considerados en menor grado como basados en reglas.
La verdadera religión ni está basada en reglas ni en rituales. La verdadera religión es una relación con Dios. Dos cosas que todas las religiones sostienen son, que de alguna manera, la humanidad está separada de Dios y que necesita ser reconciliada con Él. Las religiones falsas buscan resolver este problema mediante la observancia de reglas y rituales. La verdadera religión resuelve el problema mediante el reconocimiento de que solo Dios puede restablecer esa separación, y que Él ya lo ha hecho. La verdadera religión reconoce lo siguiente:
• Todos hemos pecado y por tanto estamos separados de Dios (Romanos 3:23)
• Si esto no es rectificado, el justo castigo por el pecado es la muerte y la separación eterna de Dios después de la muerte (Romanos 6:23)
• Dios vino a nosotros en la Persona de Jesucristo quien murió en nuestro lugar, tomando el castigo que todos merecemos, y resucitando de entre los muertos para demostrar que Su muerte fue un sacrificio suficiente (Romanos 5:8; 1 Corintios 15:3-4; 2 Corintios 5:21).
• Si recibimos a Jesucristo como el Salvador, confiando en Su muerte como el pago completo por nuestros pecados, somos perdonados, salvados, redimidos, reconciliados, y justificados ante Dios (Juan 3:16; Romanos 10:9-10; Efesios 2:8-9).
La religión verdadera tiene reglas y rituales, pero hay una diferencia crucial. En la religión verdadera, las reglas y rituales son observadas por gratitud a la Salvación que Dios proveyó – NO en un esfuerzo por obtener esa salvación. La religión verdadera, la cual es el Cristianismo Bíblico, tiene reglas que hay que obedecer (no matarás, no cometerás adulterio, no mentirás, etc.) y rituales que observar (el bautismo en agua por inmersión y la Cena / Comunión del Señor). La observancia de estas reglas y rituales no es lo que nos hace una persona justa ante Dios. Más bien, estas reglas y rituales son el RESULTADO de nuestra relación con Dios, por gracia a través de la fe en Jesucristo solamente como el Salvador. La religión falsa es hacer cosas (reglas y rituales) para tratar de ganar el favor de Dios. La religión verdadera es recibir a Jesucristo como Salvador y por ese medio obtener una correcta relación con Dios – y entonces hacer las demás cosas (reglas y rituales) por el amor a Dios y el deseo de acercarnos más a Él.
"Acabo de poner mi fe en Jesús... ¿y ahora qué?"
¡Felicitaciones! ¡Ha hecho una decisión de cambio de vida! Cuando tenga preguntas en su trayecto, podemos ofrecerle las siguientes herramientas para seguir adelante:
1. Asegúrese de entender la salvación.
1 Juan 5:13 nos dice, “Estas cosas os he escrito a vosotros que creéis en el nombre del Hijo de Dios, para que sepáis que tenéis vida eterna”. Dios quiere que entendamos la salvación. Dios quiere que tengamos la confianza de saber con seguridad que somos salvos. Vayamos brevemente a los puntos clave de la salvación:
(a) Todos hemos pecado. Todos hemos hecho cosas que desagradan a Dios (Romanos 3:23).
(b) Merecemos ser castigados con la separación eterna de Dios, a causa de nuestro pecado (Romanos 6:23).
(c) Jesús murió en la cruz para pagar la penalidad por nuestros pecados (Romanos 5:8; 2 Corintios 5:21).
(d) Dios otorga perdón y salvación a todos aquellos que ponen su fe en Jesús – confiando en Su muerte, como pago por nuestros pecados (Juan 3:16; Romanos 5:1; Romanos 8:1).
¡Ese es el mensaje de salvación! Si ha puesto su fe en Jesucristo como su Salvador, ¡usted es salvo! Todos sus pecados son perdonados, y Dios promete nunca dejarlo o desampararlo (Romanos 8:38-39; Mateo 28:20). Recuerde, su salvación está segura en Jesucristo (Juan 10:28-29). ¡Si usted confía solo en Jesús como su Salvador, puede tener la confianza de que va a pasar la eternidad con Dios en el cielo!
2. Encuentre una buena iglesia que enseñe la Biblia.
No piense en la iglesia como un edificio. La iglesia es la gente. Es muy importante que los creyentes en Jesucristo tengan compañerismo unos con otros. Ese es uno de los propósitos principales de la iglesia. Ahora que usted ha puesto su fe en Jesucristo, le animamos firmemente a encontrar por su sector, una iglesia creyente en la Biblia. Hable con el pastor. Hágale saber acerca de su nueva fe en Jesucristo.
Un segundo propósito de la iglesia, es enseñar la Biblia. Usted puede aprender cómo aplicar las enseñanzas de Dios en su vida. Entender la Biblia es la clave para vivir una vida Cristiana exitosa y poderosa. 2 Timoteo 3:16-17 dice, “Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra.”
Un tercer propósito de la iglesia es la adoración. ¡La adoración es dar gracias a Dios por todo lo que Él ha hecho! Dios nos ha salvado. Dios nos ama. Dios es nuestro proveedor. Dios nos guía y nos dirige. ¿Cómo no agradecerle? Dios es santo, justo, cariñoso, misericordioso, y lleno de gracia. Apocalipsis 4:11 declara, “Señor, digno eres de recibir la gloria y la honra y el poder; porque tú creaste todas las cosas, y por tu voluntad existen y fueron creadas”.
3. Aparte cada día un tiempo para enfocarse en Dios.
Es muy importante para nosotros cada día, pasar tiempo enfocándonos en Dios. Algunas personas denominan a este, un “tiempo a solas.” Otros lo llaman “tiempo de devoción,” porque este es un tiempo cuando nos dedicamos a Dios. Algunos prefieren apartar tiempo en las mañanas, mientras otros prefieren el atardecer. No importa cómo denomine a este tiempo o cuándo lo haga. Lo que importa es que usted pase regularmente tiempo con Dios. ¿Qué eventos preparan nuestro tiempo con Dios?
(a) Oración.- La oración sencillamente es hablar con Dios. Hablar con Dios acerca de sus preocupaciones y problemas. Pedir a Dios que le de sabiduría y guía. Pedir a Dios que provea sus necesidades. Decirle a Dios cuánto lo ama y cuánto aprecia todo lo que hace por usted. De eso se trata la oración.
(b) Lectura bíblica.- Además de recibir enseñanza Bíblica en la iglesia, en la Escuela Dominical, y/o en los estudios bíblicos – es necesario que lea la Biblia por usted mismo. La Biblia contiene todo lo que usted necesita conocer a fin de vivir una vida Cristiana exitosa. La Biblia contiene la guía de Dios para tomar decisiones sabias, cómo conocer la voluntad de Dios, cómo ministrar a otros, y cómo crecer espiritualmente. La Biblia esencialmente es el manual de enseñanza de Dios para saber cómo vivir nuestra vida de una manera para agradarle al Señor y sentirnos satisfechos.
4. Desarrollar relaciones con gente que puede ayudarnos espiritualmente.
1 Corintios 15:33 nos dice, “No erréis; las malas conversaciones corrompen las buenas costumbres.” La Biblia está llena de advertencias acerca de la influencia que la gente “mala” puede tener sobre nosotros. Pasar tiempo con aquellos que se ocupan de actividades pecaminosas, va a causar que seamos tentados por aquellas actividades. El carácter de aquellos que nos rodean va a “pegarse” en nosotros. Por esa razón es tan importante rodearnos de otra gente que ama al Señor y está comprometida con El.
Trate de encontrar un amigo o dos, tal vez de su iglesia, alguien quien pueda ayudarlo y animarlo (Hebreos 3:13; 10:24). Pida a sus amigos que lo mantengan responsable con respecto a su tiempo a solas, sus actividades, y su caminar con Dios. Pregúnteles si usted puede hacer lo mismo por ellos. Esto no significa que tiene que abandonar a todos sus amigos que no conocen al Señor Jesús como su Salvador. Siga siendo su amigo y ámelos. Simplemente permítales conocer que Jesús ha cambiado su vida, y que no puede hacer todas las mismas cosas que solía hacer. Pídale a Dios que le de oportunidades para compartir de Jesús con sus amigos.
5. Bautizarse.
Mucha gente malentiende el bautismo. La palabra “bautizar” significa sumergir en agua. El bautismo es la manera bíblica de proclamar públicamente su nueva fe en Cristo y su compromiso de seguirle. La acción de ser sumergido en agua ilustra el ser enterrado con Cristo. La acción de salir del agua ilustra la resurrección de Cristo. Bautizarse es identificarse con la muerte, entierro y resurrección de Jesús (Romanos 6:3-4).
El bautismo no es lo que le salva. El bautismo no le quita sus pecados. El bautismo simplemente es un paso de obediencia, una proclamación pública de su fe solo en Cristo para salvación. El bautismo es importante porque es un paso de obediencia – declarar públicamente la fe en Cristo y su compromiso con El. Si usted está listo para ser bautizado, debe hablar con un pastor.
¿Quién puede ser salvo? ¿Puede salvarse cualquier persona?"
Jesús enseñó claramente en Juan 3:16 que Él salvará a todo aquel que cree en Él: "Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna." Este "todo aquel” le incluye a usted y a cualquier otra persona en el mundo.
La Biblia dice que, si la salvación se basaba en nuestros propios esfuerzos, nadie podría salvarse: "Todos pecaron y están destituidos de la gloria de Dios." (Romanos 3:23) Salmo 143:2 añade: "no se justificará delante de ti ningún ser humano". Romanos 3:10 afirma, "No hay justo, ni aun uno".
Nosotros no podemos salvarnos a nosotros mismos. Por el contrario, somos salvos cuando creemos en Jesucristo. Efesios 2:8–9 enseña, “Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe." Somos salvos por la gracia de Dios y la gracia, por definición, no puede ser ganada. No merecemos la salvación; simplemente la recibimos por la fe.
La gracia de Dios es suficiente para cubrir todo pecado (Romanos 5:20). La Biblia está llena de ejemplos de personas que se salvaron de antecedentes pecaminosos. El apóstol Pablo escribió a los cristianos que anteriormente ellos habían estado viviendo en una variedad de condiciones pecaminosas, incluyendo embriaguez, idolatría, adulterio, homosexualidad, robo, avaricia e inmoralidad sexual. Pero Pablo les dice que, al ser salvos, "mas ya habéis sido lavados, ya habéis sido santificados, ya habéis sido justificados en el nombre del Señor Jesús, y por el Espíritu de nuestro Dios. " (1 Corintios 6:9–11).
El apóstol Pablo mismo había sido un perseguidor de los cristianos, aprobando la muerte de Esteban (Hechos 8:1), y arrestando a los cristianos y echándolos a la cárcel (Hechos 8:3). Más tarde escribiría, "…habiendo yo sido antes blasfemo, perseguidor e injuriador; mas fui recibido a misericordia porque lo hice por ignorancia, en incredulidad. Pero la gracia de nuestro Señor fue más abundante con la fe y el amor que es en Cristo Jesús. Palabra fiel y digna de ser recibida por todos: que Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores, de los cuales yo soy el primero." (1 Timoteo 1:13–15).
A menudo, Dios elige salvar a los candidatos más improbables para cumplir sus propósitos. Salvó a un ladrón en una cruz con sólo unos minutos para vivir (Lucas 23:42–43), un perseguidor de la iglesia (Pablo), un pescador que le había negado (Pedro), un soldado romano y su familia (Hechos 10), un esclavo fugitivo (Onésimo en el libro de Filemón) y muchos otros. No hay nadie más allá del poder de Dios para salvar (véase Isaías 50:2). Debemos responder por fe y recibir Su regalo gratuito de vida eterna.
¿Quién puede ser salvo? Una cosa es cierta: ¡Usted puede, si usted recibe a Jesucristo como su Salvador! Si no está seguro de que usted ha aceptado a Jesucristo como su Salvador, usted puede responder ahora con una oración similar a esta:
Cómo no me voy al infierno?"
No ir al infierno es más fácil que tú piensas. Algunas personas creen que tienen que obedecer los Diez Mandamientos durante toda su vida para no ir al infierno. Algunas personas creen que deben observar ciertos ritos y rituales para no ir al infierno. Algunas personas creen que no hay manera de que podamos saber con seguridad si o no vamos a ir al infierno. Ninguno de estos puntos de vista es correcto. La Biblia es muy clara sobre cómo una persona puede evitar ir al infierno después de la muerte.
La Biblia describe el infierno como un lugar aterrador y horrible. El infierno se describe como "fuego eterno" (Mateo 25:41), "fuego que nunca se apagará" (Mateo 3:12), "vergüenza y confusión perpetua" (Daniel 12:2), un lugar donde "el fuego nunca se apaga" (Marcos 9:44-49), y "eterna perdición" (2 Tesalonicenses 1:9). Apocalipsis 20:10 describe el infierno como un "lago de fuego y azufre", donde los malos son "atormentados día y noche por los siglos de los siglos" (Apocalipsis 20:10). Obviamente, el infierno es un lugar que debemos evitar.
¿Por qué siquiera existe el infierno y por qué Dios envía gente allí? La Biblia nos dice que Dios "preparó" el infierno para el diablo y los ángeles caídos después de su rebelión contra Él (Mateo 25:41). Los que rechazan la oferta de perdón de Dios sufrirán el mismo destino eterno del diablo y los ángeles caídos. ¿Por qué es necesario el infierno? Todo pecado es en última instancia, en contra de Dios (Salmo 51:4), y puesto que Dios es un ser infinito y eterno, sólo un castigo infinito y eterno es suficiente. El infierno es el lugar donde las exigencias de la justicia santa y justa de Dios se llevan a cabo. El infierno es donde Dios condena el pecado y todos aquellos que lo rechazan a Él. La Biblia deja en claro que todos hemos pecado (Eclesiastés 7:20, Romanos 3:10-23), así que, como consecuencia, todos merecemos ir al infierno.
Entonces, ¿cómo no vamos a ir al infierno? Dado que sólo un castigo infinito y eterno es suficiente, un precio infinito y eterno debe ser pagado. Dios llegó a ser un ser humano en la persona de Jesucristo. En Jesucristo, Dios vivió entre nosotros, nos enseñó, y nos sanó, pero estas cosas no eran Su misión final. Dios se hizo hombre (Juan 1:1,14) para que pudiera morir por nosotros. Jesús, Dios en forma humana, murió en la cruz. Como Dios, Su muerte fue infinito y eterno en valor, pagando el precio completo por el pecado (1 Juan 2:2). Dios nos invita a recibir a Jesucristo como Salvador, aceptando su muerte como el pago completo y justo por nuestros pecados. Dios promete que todo el que cree en Jesús (Juan 3:16), confiando en Él solamente como el Salvador (Juan 14:6), será salvo, es decir, no ir al infierno.
Dios no quiere que nadie vaya al infierno (2 Pedro 3:9). Por eso Dios hizo el sacrificio supremo, perfecto, y suficiente en nuestro lugar. Si no quieres ir al infierno, recibe a Jesús como tu Salvador. Es tan simple como eso. Dile a Dios que reconoces que eres pecador y que mereces ir al infierno. Declara a Dios que estás confiando en Jesucristo como tu Salvador. Agradece a Dios por proveer para tu salvación y la liberación del infierno. ¡La simple fe, confiando en Jesucristo como el Salvador, es cómo se puede evitar ir al infierno!
martes, 2 de mayo de 2017
"¿Qué es la oración de Jabes?"
La oración de Jabes se encuentra en una nota histórica dentro de una genealogía: "Y Jabes fue más ilustre que sus hermanos, al cual su madre llamó Jabes, diciendo: Por cuanto lo di a luz en dolor. E invocó Jabes al Dios de Israel, diciendo: ¡Oh, si me dieras bendición, y ensancharas mi territorio, y si tu mano estuviera conmigo, y me libraras de mal, para que no me dañe! Y le otorgó Dios lo que pidió."(1 Crónicas 4:9-10).
Poco se sabe de Jabes, más que era descendiente de Judá, era un hombre ilustre y su madre le llamó "Jabes" (que significa "doloroso" o "hacedor de tristeza") porque su parto había sido muy doloroso. En su oración, Jabes clama a Dios por Su protección y bendición. Utilizando un juego de palabras, Jabes, el "hombre de tristeza," pide a Dios que lo protegiese de ese dolor que su nombre recordó y anticipó.
La oración de Jabes contiene una solicitud urgente para cuatro cosas:
- La bendición de Dios. Jabes reconoce que el Dios de Israel es la fuente de toda bendición, y le pide a Dios por Su gracia. Sin duda, esta petición fue basada, al menos en parte, en la promesa de Dios de la bendición para Abraham y sus descendientes (Génesis 22:17).
- Una extensión del territorio. Jabes ora por la victoria y prosperidad en todos sus emprendimientos y que su vida sea marcada por aumento.
- La presencia de la mano de Dios. En otras palabras, Jabes pide que la dirección de Dios y Su fuerza sean evidentes en su existencia cotidiana.
- Protección contra el daño. Jesús enseñó a sus discípulos a orar de esta manera: "Padre Nuestro... líbranos del mal" (Mateo 6:9, 13). Jabes ve a Dios con confianza como su defensor.
El objetivo de Jabes en su oración era vivir libre de dolor, y lo último que hemos leído sobre él es que Dios escuchó y respondió a su oración. Como la humilde oración de Salomón por sabiduría (1 Reyes 3:5-14), esta oración devota de Jabes para bendición fue contestada. El éxito que disfrutó Jabes compensó el dolor de su principio. La oración de Jabes superó el nombre de Jabes.
"¿Cómo puedo ser un guerrero de oración?"
Respuesta: Aunque la frase "guerrero de oración" no se encuentra en las Escrituras, generalmente un guerrero de oración es considerado como un cristiano que ora continuamente y con eficacia para otros en la manera de orar enseñado en las Escrituras. Por lo tanto, los guerreros de oración oran a Dios Padre (Mateo 6:9) en el poder del Espíritu Santo (Efesios 3:16; Judas 1:20) y en el nombre de Jesús (Juan 14:13). Ser un guerrero de oración es participar en la batalla espiritual y pelear la buena batalla de la fe con toda la armadura de Dios puesta y "orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu." (Efesios 6:10-18)
Mientras que todos los cristianos deben ser guerreros de oración, hay algunas personas que sienten que tienen una capacidad especial y única para orar y han sido llamados por Dios para orar como su ministerio especial. La Biblia nunca especifica a ciertas personas que oren más a menudo, más diligentemente o más eficazmente que otros cristianos, pero hay los que oran diligentemente que son conocidos por su énfasis en la oración. Pablo ordena que "se hagan rogativas, oraciones, peticiones y acciones de gracias, por todos los hombres" (1 Timoteo 2:1), y no dice nada que indicara que algunas personas están exentas de hacerlo. Todos los creyentes en Cristo tenemos al Espíritu Santo quien nos ayuda a comunicar nuestras peticiones de oración (Romanos 8:26-27). Todos los creyentes debemos estar orando en el nombre de Jesús, que significa que Jesucristo es nuestro Señor y Salvador, que confiamos en Él para todo, incluyendo Su intercesión con el Padre para nosotros en todas las cosas, y que vivimos y oramos conforme a la voluntad de Dios. Orar en el nombre de Jesús no significa simplemente añadiendo "en nombre de Jesús" a una oración. Por el contrario, significa orar en sumisión a Su voluntad.
Como guerreros de oración, nos regocijamos en todas las cosas y tenemos un espíritu de agradecimiento por lo que Dios está haciendo en nuestras vidas y las vidas de otros, y nuestros propios espíritus crecen día a día al darnos cuenta de la magnitud de nuestras bendiciones. Sabemos con certeza que Dios proveyó el aliento que acabamos de respirar (Isaías 42:5); que Él ha perdonado nuestros pecados pasados, presentes y futuros (1 Juan 2:12); que nos ama con un amor eterno (Efesios 2:4-7); y que tenemos un lugar en el cielo con nuestro Señor (1 Pedro 1:3-5). Nuestros corazones, entonces, están llenos de alegría y paz, y rebosan con amor a Dios, y queremos que otros tengan este mismo amor, gozo y paz. Por lo tanto, trabajamos para ellos por la oración.
La oración efectiva es de hecho trabajo. Tenemos que aprender a caminar con Dios, así que meditamos diariamente sobre Él y sus caminos para llegar a ser más y más humildes, que es esencial para la oración efectiva (2 Crónicas 7:13-15). También estudiamos las Escrituras cuidadosamente todos los días para aprender lo que es agradable a Dios, y por lo tanto, lo que constituye la oración aceptable. Aprendemos a eliminar obstáculos a la oración (Marcos 11:25; 1 Pedro 3:7; 1 Juan 3:21-22) y no contristar al Espíritu de Dios (Efesios 4:30-32). Nos enteramos que estamos en una batalla espiritual con Satanás, así que debemos orar por nuestro propio bienestar espiritual para mantener nuestra fuerza y nuestro enfoque en orar por los demás (Efesios 6:12-18).
Los guerreros de oración tienen un corazón para Dios, un corazón para orar, un corazón para las personas y un corazón para la Iglesia de Cristo. Por lo tanto, oramos continuamente y confiamos en que Dios responda a cada oración según Su perfecta voluntad y en Su momento oportuno
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